Para un pueblo eminentemente marinero como el griego, la llegada al puerto no es simple metáfora
Εὐδαίμων μὲν ὃς ἐκ θαλάσσας ἔφυγε χεῖμα, λιμένα δ’ἔκιχεν· εὐδαίμων δ’ὃς ὕπερθε μόχθων ἐγένεθ’· ἑτέρᾳ δ’ἕτερος ἕτερον ὄλβῳ καὶ δυνάμει παρῆλθεν. μυρίαι δ’ἔτι μυρίοις εἰσὶν ἐλπίδες· αἱ μὲν τελευτῶσιν ἐν ὄλβῳ βροτοῖς, αἳ δ’ἀπήβησαν· τὸ δὲ κατ’ἦμαρ ὅτῳ βίοτος εὐδαίμων, μακαρίζω.
(Eurípides, Bacantes vv. 904-911)
Trad.: Dichoso el que se ha salvado de una tempestad en el mar y llega a puerto. Dichoso el que supera las penalidades. De modo diferente uno supera al otro en felicidad y poder. Y aún quedan miles de esperanzas para miles de hombres: unas acaban tornándose felicidad para los que mueren, otras se pierden. A aquel que vive dichoso cada día lo tengo por bienaventurado (la traducción es mía).